jueves, 25 de octubre de 2012

La pax libertaria: Universidades, terrorismo y abandono


La pax libertaria:  Universidades, terrorismo y abandono


El gobierno y la Asamblea Nacional de Rectores (ANR) trabajan en la creación de un grupo mixto para diseñar medidas que eviten la infiltración de la subversión en las universidades, luego de haber sido lanzada la alerta sobre el riesgo de que varios claustros universitarios retornen a períodos de violencia y terror.

La memoria colectiva sobre la violencia en el Perú consiste en recuperar las lecciones de la etapa que afectó a las universidades nacionales convertidas en objeto y medio de la estrategia de Sendero Luminoso consideradas como centros de reclutamiento, territorio de poder y campo de experimentación. En universidades como San Cristóbal de Huamanga, La Cantuta de Lima, San Marcos, UNI, Callao, del Centro de Huancayo, Hermilio Valdizán de Huánuco, del Altiplano de Puno y Daniel Alcides Carrión de Pasco, entre otras, se vivieron períodos de amedrentamiento, asesinato selectivo de profesores y estudiantes, copamiento de los gremios estudiantiles y sindicatos y sobre todo una época de oscurantismo. El ataque al fundo Allpachaca, un centro de experimentación de la Universidad de Huamanga, es el emblema de esta fanática idea de liquidar la investigación, la ciencia y el debate con pretexto de la revolución.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) estudió la violencia en las universidades y documentó cómo el radicalismo economicista de los grupos ultraizquierdistas impregnó los claustros universitarios de un discurso autoritario y moralista, desde el cual enroló a los jóvenes. La CVR señala que esto fue posible por el sistema de educación imperante, es decir, el establecimiento de una jerarquía violenta entre el profesor y el alumno donde el maestro es el depositario central de una sabiduría letrada que el alumno debe recibir y repetir sin criticarla; junto a ello, fue evidente la ausencia de un proyecto pedagógico que entienda la producción de saberes como un proceso creativo basado en la reflexión.

Tampoco hubiera avanzado SL sin ese contexto de precariedad institucional, caracterizada por la falta de recursos, la corrupción y el desorden en el gobierno interno; para la CVR el discurso de SL en las universidades no fue el único fenómeno violento pues en los años 80 todo el sistema universitario estaba conmocionado.

En ese período el Estado fue indiferente al problema de la violencia en las universidades para luego pasar a la militarización de la vida universitaria de 1991, cuando Fujimori colocó a la universidad como objetivo de la lucha subversiva.

Estas lecciones no pueden volver a producirse y estamos a tiempo. Es correcta la decisión del gobierno y de la ANR de luchar contra la infiltración terrorista en las universidades. No obstante, esta no puede tener el sentido militarista ni de clausura del debate y del libre juego de las ideas, menos aún la actividad punitiva de los estudiantes. A las ideologías extremistas y fundamentalistas se les puede cerrar el paso cuando a tiempo se les enfrenta con un debate ideológico directo, levantando sobre todo el imperativo de una universidad libre donde todos se sientan libres. Al mismo tiempo, debe cesar el estado de abandono institucional de las universidades y la precariedad de los sueldos de profesores y trabajadores y reemplazar esta nueva indiferencia por una mayor inversión en investigación e innovación tecnológica. Estudiantes pobres en una universidad pobre y abandonada por el Estado son los antecedentes de un caldo de cultivo violento.


FUENTE: http://www.larepublica.pe/politica/editorial-25-10-2012


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